Symbol

Publicado: mayo 14, 2011 en Comedia, Experimental

Director y guionista: Hitoshi Matsumoto

Reparto: Adriana Frickle, Hitoshi Matsumoto

Año: 2009

País: Japón

Distribuidora en España: No.

Algo pasa en Japón. Yo no sé si son los siglos de autarquía Tokugawa, el pescado crudo o los residuos nucleares, pero claramente es lo más parecido a un reino extraterrestre que podamos llegar a ver hasta que en el 2012 los reptilianos se quiten las máscaras y nos invadan. Yo no soy capaz de entender cómo películas de este tipo consiguen tener producción, en este caso Symbol no debe haber requerido demasiado presupuesto, dado que la mayoría de la película se desarrolla en una sala.

El guionista y director también protagoniza este cuento surrealista y extraño. Sin explicar nada, vemos a un japonés en pijama en una sala donde un montón de querubines muestran sus penes pre-púber como botones que activan una serie de extraños efectos en la sala, cada cual más arbitrario que el anterior. Pulsas un pene y aparece un jarrón. Le das a otra pinga y te da un pedazo de sashimi. Otra te da una colección de mangas. La mayoría de botones son absolutamente inútiles, muchos de ellos simplemente son maneras de condenar al personaje a extraños pasajes de humor negro. Sin embargo, algunos parecen servir para activar el camino a la salida de este extraño mundo, de manera que toca empezar a experimentar con todo esto para encontrar la forma de salir.

El otro reverso de la historia ocurre en México. Una monja malhablada y un silencioso luchador enmascarado se preparan para un gran torneo. Toda esta sección mexicana sirve para ofrecer un contrapunto a la historia, y aunque estas escenas tienen cierta gracia, lo cierto es que se antojan como una manera de alargar la película hasta los 90 minutos de rigor. Evidentemente esta subtrama llega a encontrar su nexo de unión con la loca historia del japonés, pero fuera del pintoresco universo de la lucha libre, todas estas escenas carecen de interés en comparación con el japonés en pijama. Bueno, hay que tener paciencia, la película dista de ser perfecta, pero ciertamente merece la pena darle una oportunidad. Ciertamente, nunca has visto nada igual, y es original, gracioso y divertido, con un final más profundo de lo que parece indicar en principio la historia.


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Subtítulos: http://www.megaupload.com/?d=17YLX4AJ

David O’Reilly es un tipo raro, de eso no me cabe duda. Vi su primer corto, “Please say something”, en uno de estos festivales de cortos gafapastosos, en un bar donde un plato de nachos con queso costaba 8 euros (argh). La cosa es que el corto no acabó de tocarme, pero se le veía potencial, buena estética e ideas muy interesantes. Este nuevo corto me ha gustado bastante más, y creo que demuestra la capacidad del corto de animación como medio para hacer historias que serían inconcebibles en cualquier otro formato. Por supuesto, ¿en qué otro formato puede liberarse de forma tan caótica ésta ensalada de ideas surrealistas? Un largometraje así sería insoportable, por eso el corto es algo más que un sucedáneo del largo: es un terreno para la experimentación y el juego.

“The External World” es un corto sobre…mmmm…según la descripción del autor, “un niño aprende a tocar el piano”. Sí, podríamos más o menos decir que la historia es esa. Lo cierto es que tratar de explicar más sería estropear la experiencia, pero “The External World” es como un tripi de alto nivel.

http://www.theexternalworld.com/

World’s Greatest Dad

Publicado: marzo 9, 2011 en Comedia

Director y guionista: Bobcat Goldthwait

Reparto: Robin Williams, Alexie Gilmore, Daryl Sabara, Michael Thomas Moore, Jermaine Williams

Año: 2009

País: EEUU

Distribuidora en España: Nop.

 

Robin Williams no es mi actor favorito, ni mucho menos. Oh, no, definitivamente no. Lo suyo son las comedias familiares, los dramas sentimentaloides, el cine ligero. Solamente recuerdo haberle visto hacer algo que me guste en “El rey pescador” de Terry Gilliam, todo lo demás, ni fu ni fa. Hasta que llego a esta pequeña y desconocida comedia independiente y me quedo turulato. ¿Pero este señor desde cuándo sabe actuar de ésta manera? Y es más, ¿qué hace en una película de estas características, la antítesis del cine ligero y amigable? Seguramente salir de los cajones en los que suelen ponerlo. Y está fantástico.

 

“World’s Geatest Dad” es una comedia negra ejemplar. Ejemplar en lo de ser comedia, porque es divertidísima, pero sobre todo en ser negra…que lo es mucho. Me siento impulsado a explicar cual es la base de la historia, pero teniendo el cuenta que el detonante de la misma se encuentra casi a mitad de película, me temo que explicar demasiado sería estropear la sorpresa. Sólo puedo decir que es un humor negro ejemplar: por un lado, nos morimos de risa con las desgracias y maquiavelismos de los personajes, pero por otro, la película nunca toma una distancia que reduzca su impacto emocional. Es divertida, aguda, y llena de contenido y poseedora de una belleza muy particular. Su acidez corrosiva deja paso a la poesía para volver después a darnos en toda la cara, y la originalidad de su premisa tiene tanta fuerza que la película puede salir por lugares inesperados y mantener la coherencia.

 

Normalmente a la mayoría de películas, si las tengo que acusar de algo, es de exceso de metraje. No ocurre esto con “World’s Greatest Dad”. Es más, hubiese deseado que fuese más larga, me dejó con ganas de más, y eso es muy extraño. Sólo me molesta ese final, tan repentino y obvio, una salida un poco rápida y fácil a lo que es una comedia perfectamente estructurada. Ah, bueno, no hay obras perfectas, pero sí ejemplares: así se hace la comedia negra. Sin tapujos, con agudez, con crítica social y con buen gusto por el mal gusto. Bravo.

 

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Tras el cristal

Publicado: febrero 25, 2011 en Drama, Experimental, Terror

Director: Agustí Villalonga

País: España (o Cataluña, como me haría poner la productora de la película, Issona Passona)

Reparto: Günter Meisner, Marisa Paredes, David Sust, Gisèla Echevarría, Imma Colomer, Josue Guasch, Alberto Manzano.

Año: 1987

Distribuidor en España: Filmax

Descarga: 1CD con subtítulos en inglés incrustados

Tengo como política, aunque sea sólo por ahorrarme juicios de terceros, evitar colocar cualquier película que tenga distribución en España. Los DVDs me parece que tienen precio de estafa, y ni la ley Sinde ni el canon de la SGAE son argumentos para que seamos piadosos con todo esta panda de neoluditas de los cojones. Pero, para que no se diga, he investigado un poco y- aunque esta película está distribuída en España- aparece como descatalogada en las webs que he mirado, si bien parece que por 25 euros hay un suculento pack de películas de Villaronga, así que ya sabéis, si os gusta y tener unos dineros para gastar, los DVDs de este señor valen la pena.

Agustí Villaronga, director catalán recientemente multipremiado por su fabulosa “Pa negre“, siempre ha tenido fama de maldito. No es para menos, se la ha ganado a pulso, si quieres que la ama de casa del montón vaya al cine a ver tus películas, cosas como “Tras el cristal” o “El mar” no son precisamente la mejor manera de atraer al público mayoritario. En el cine español hay varias escuelas, pero las dos principales son Madrid y Barcelona. En ambos lugares se hacen buenas y malas películas, pero la escuela de Madrid tiene mayor tendencia al cine de salas, más ortodoxo, y la de Barcelona recoge las tendencias más experimentales, para la clase de público que va a los festivales de cine. Ninguna de las dos escuelas es inherentemente superior a la otra, son simplemente dos maneras de aproximarse al cine, pero me apena que el cine catalán tenga menos difusión.

Así que aquí tenemos “Tras el cristal”, el debut cinematográfico de Agustí Villaronga. Un par de cojones debieron hacer falta para empezar la carrera con semejante película, cuyo tono sombrío de perversión y degeneración tiene ecos de la famosa “Saló o los 120 días de Sodoma” de Pier Paolo Passolini, también homosexual. Está claro que el público de los ochenta en España no estaba preparado para esto, de hecho tampoco lo está ahora en muchos sentidos, aunque el hecho de que la homosexualidad ya no sea considerada por el público general como una degeneración sexual por lo menos hace algo más viable el visionado de la película. De todos modos no quiero llevar a nadie a engaño, la homosexualidad es un tema clave en “Tras el cristal”, pero la degeneración sexual y moral de la película sigue siendo chocante en todos los sentidos, especialmente cuando se entra en el terreno de la pedofilia de una manera tan desgarradora.

La historia es sencilla: un nazi exiliado en España intenta suicidarse por sus remordimientos, pero queda su intento fracasa y queda encerrado en un pulmón de acero, una especie de vitirna terrible donde este monstruo tiene que pasar el resto de sus días en penitencia. Klaus, ese es el nombre del nazi, es una especie de Mendele que experimentó con niños en los campos de concentración nazis, utilizando su posición para satisfacer sus impulsos de degeneración sexual, pedófilo y asesino, que siente un palcer enorme en la agonía de los niños.

Las cosas ya le van mal cuando aparece Angelo, un joven efebo adolescente que conoce los secretos de Klaus, y amenaza con revelarlos a su familia si no le acepta como enfermero. David Sust es un actor perfecto para Angelo: su belleza de adolescente efebo pronto toma un reverso tenebroso, y su rostro angelical se convierte en diabólico a medida que intenta reproducir los pecados de Klaus. El mal es el tema principal de la película, un mal terrorífico, arbitrario y degenerado, un gusano sombrío que irá infectando de manera implacable e irreversible a los personajes de la película. La crudeza y crueldad de las escenas nos propone un viaje al lodazal sórdido de la condición humana, todo reforzado por una fotografía sombría y espectral, unas imágenes poderosísimas y perturbadoramente bellas que allanan el viaje al corazón de las tinieblas.

Descarga (cortesía de Cultmoviez):

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Skhizein

Publicado: febrero 15, 2011 en Animación, Ciencia ficción, Comedia, Corto, Sin descarga

Skhizein es un pequeño corto francés que plantea un dilema muy original: ¿qué ocurriría si tuvieses que vivir desplazado de tu cuerpo? El protagonista de éste corto recibe el impacto de un extraño meteorito mágico que proyecta su persona a 91 centímetros de su cuerpo, obligándole a vivir una vida de lo más extraña: un cuerpo físico invisible a casi un metro de la imagen del mismo cuerpo.

Por supuesto Skhizein, como toda obra de ciencia ficción digna, no habla únicamente de su premisa, sino de lo que esta significa a un nivel simbólico. La paulatina pérdida de identidad del protagonista en un mundo donde nadie ve ni escucha nada, afrontando con su problema su soledad, su confusión, su falta de identidad. La magia del meteorito no es sino imagen de la alienación social, y la búsqueda de quién es uno y qué propósito tiene en este mundo.

El final resulta cuanto menos intrigante. Sin ánimo a estropearlo, el final de la historia tiene un giro abierto a interpretaciones. ¿Una muerte o una sublimación del espíritu? ¿Desintegración o unidad absoluta? Que cada cual lo interprete.

Kokuhaku (Confesiones)

Publicado: enero 31, 2011 en Drama

Director: Testsuya Nakashima

Reparto: Takako Matsu, Masaki Okada, Yoshino Kimura, Yukito Nishii, Kaoru Fujiwara

Año: 2010

País: Japón

Distribuidor en España: Ninguno.

Recuerdo que hace ya bastante tiempo vi “Descent”, una película sobre una chica que era violada por un estudiante y decía vengarse. Su venganza consistía en atar a su violador a la cama, traer a un supermodelo negro cachas guapísimo y hacer que el tipo en cuestión violase al violador. No sé si eso se suponía que tenía que ser una gran venganza, me limité a alzar la ceja preguntándome qué porcentaje de la población quisiera hacérselo salvajemente con el negro en cuestión. Uno razonablemente alto, seguro. ¿Qué clase de película de venganza termina con una escena tan envidiable para el paciente de la venganza?

Parece que en occidente, en realidad, esto de la venganza no se nos da tan bien. Nuestras historias tienden a lo estándar: ojo por ojo, diente por diente, poco misterio. “Tú mataste a mi padre, prepárate para morir”. Un discursillo y cuatro tiros. Una tortura si nos apetece sacar más violencia. Pero en Asia no son así, no, no. Como se te ocurra joder a un chinojaponés te la va a devolver cuarenta veces siete y aún no habrá ni comenzado. No van a pegarte el discurso y a matarte, sino a dejarte vivir mientras conspiran horriblemente para destruir cualquier esperanza que tengas. Será que no creen en el infierno, y como en Asia los malos a lo sumo se reencarnan en conejos de laboratorio, uno ha de asegurarse de traer el infierno en vida.

Eso es Confesiones, una película de venganza como Dios manda. Donde las simpáticas jugarretas que se juegan entre si los personajes trascienden cualquier cosa que el expectador pueda predecir. No quiero decir nada más sobre la historia, pero vale decir que está en la onda de la trilogía de la venganza de Park Chan Wook, y estrucutralmente tiene algunas semejanzas con “Old Boy“. De todas formas hablamos de algo bastante distinto en su argumento, aunque igual de hábil en su ejecución: un ritmo trepidante, un guión excitante, personajes bien perfilados y pasionalmente exagerados, pero así son los japoneses, muy formales pero con tendencia a estallar en arrebatos. Además, la película es visualmente excelente, como cabe esperar del director de “Memories of Matsuko” y “Kamikaze Girls“, ambas mucho más coloristas y luminosas que esta azulada tragedia de venganzas y terrores.

Lo que cabe esperar aquí es un torrente de arrebatos y maquiavelismo deliciosamente mórbido, hasta el éxtasis del clímax final, donde todo lo que ha ocurrido converge toda su fuerza para dar la gran patada en los cojones, que da ganas de levantarse y aplaudir esta oscura y retorcida obra de arte. Por cierto, como no tienen nada que envidiar a los americanos en Japón, Nakashima hace la escena de explosión más espectacular que he visto en el cine. Chúpate esa, Michael Bay.

Megaupload (mkv 1,5 GB):

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Fileserve (avi 700 MB)

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Subs:

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Wong Kar-Wai lo hizo pata Phillips y BMW, supongo que David Lynch no iba a ser menos. No acabo de entender qué pretenden las empresas contratando a directores de culto para hacer cortos publicitarios de sus productos, supongo que da cierto refinamiento, pero no sé si los fans de David Lynch son el objetivo ideal para Christian Dior. El objeto afortunado en cuestión es un cuco bolso que debe costar ambos riñones y un ojo, y que como es azulito tiene sus reminiscencias a “Mulholland Drive”, película con la que parece tener un vago paralelismo argumental, si bien como suele ocurrir en el cine de Lynch, también “Lady Blue Shanghai” está abierta a interpretaciones, fuera de la evidente “es un anuncio largo”, que lo es, pero es tan bueno que uno podría no darse cuenta.

Personalmente, creo que la ciudad de Shanghai tiene un encanto especial, desde que la visité ha sido un paisaje recurrente en mis sueños, y se ha sumado a París y La Habana como ciudad onírica recurrente en mi subconsciente. No sé por qué, la ciudad tiene un enorme magnetismo aún siendo esencialmente el perfecto ejemplo de víctima de políticas de gentrificación y opresión chinoide. Además, como le interesa a Dior, tiene la belleza y el glamour oriental, aunque Lynch no parece enfocar eso demasiado, como ocurre por ejemplo en el corto “Lady Grey London”, de Cameron Mitchell.

Sin más dilación, aquí el vídeo, en inglés sin subtítulos, no he podido encontrarlos. De todas maneras el inglés de Marion Cotillard es bastante claro.

http://vodpod.com/watch/3668067-dior-lady-blue-shanghai-the-movie#

Papá se va a pasear por esa lejana orilla subterránea, poblada por los

naufragios de esperanzas y sueños. Reliquias de tiempos antiguos.

Solitarios cenotafios, erigidos en la melancólica tierra de mareas.

- Noah (Jeff Bridges) en Tideland

A veces la respuesta apropiada a la realidad es volverse loco

- Philip K. Dick

Desiertos, prados y mareas configuran la estética surrealista de la incomprendida “Tideland”. En “Miedo y asco en Las Vegas”, los dos protagonistas surcan los páramos áridos de Nevada en su particular búsqueda de la visión, una revelación, la verdad única que gravita sobre los neones y el caos de la gran ciudad, el desvelamiento que existe detrás de la cultura del asco y el miedo que es la Norteamerica post-Vietnam. La incompleta “El hombre que mató a Don Quijote” presenta al caballero de la triste figura por primera vez rescatando al protagonista de los esclavistas en medio del desierto.

Es así como el desierto se convierte en uno de los paisajes referenciales en el cine de Terry Gilliam, el espacio desolado pero amenazador llama a la aventura, la imaginación y la búsqueda de revelaciones que puedan ofrecer una huida o una solución a la incomprensible dureza de la realidad.  La configuración de estos espacios remite a conceptos muy anteriores a la invención del cine: tradicionalmente, en las culturas chamánicas, el desierto es el lugar en que se buscan las visiones. Tampoco en la tradición cristiana está exenta de revelaciones en estos paisajes: la aridez de Egipto es donde Moisés encuentra la zarza ardiente, o los cuarenta días de ayuno en el desierto en que Jesucristo es tentado por el diablo, que todo puede darlo, menos la liberación espiritual. Simeón el Estilita, cruelmente satirizado por Buñuel, vivió su vida en la más absoluta pobreza sobre una columna en medio de la aridez egipcia. Este concepto obviamente no es exclusivo de Gilliam en el cine, el desierto como espacio de revelación es referente en otros autores, como Wim Wenders (París, Texas), Sam Peikmpah (Perros de paja), Quentin Tarantino (Kill Bill), Luis Buñuel (Simón del desierto), Jan Kounen (Blueberry), Gus Van Sant (Gerry) o Takeshi Kitano (Dolls) entre otros muchísimos ejemplos.

El sueño de la razón produce monstruos en “Miedo y asco en Las Vegas

No se trata de la aridez, sino de la desolación, del espacio extendiéndose infinitamente en el horizonte, la austeridad, la ausencia de todo lo que no sea el propio protagonista, extraviado en su búsqueda interior, ajeno a todo porque nada existe. Puede ser el desierto nevado lleno de ruinas del futuro post-apocalíptico de “Doce Monos”, los extensos prados de “Tideland” que la imaginación convierte en mareas, o la estricta dureza árida coronada por casinos en “Miedo y asco en Las Vegas”. El desierto es la no-civilización, la ausencia, el lugar en que la verdad se revela y la decisión es tomada. El arquetipo místico de este transitar psicológico se describe con detalle en la primera escena de la última película de Gilliam, “El imaginario del Dr. Parnassus”. En ella, un místico inmortal promete a su público- que por un módico precio en el circo, decidan cruzar el espejo- revelarles el poder de su propio universo interior, de los sueños y la imaginación. El primero en cruzar- un maleducado borracho inglés- atraviesa primero el bosque, la selva oscura precedente al infierno en la Divina Comedia. En el bosque, espacio agreste lleno de recovecos, se le expone con dureza toda la oscuridad: sus pecados, sus temores, el bosque como espacio de confrontación, como lugar de monstruos terribles- como el “Jabberwocky” de “Alicia a través del espejo”, que da título a la primera película del director- y morada de sombras y terrores (lugar en que vive la bruja malvada en “El secreto de los hermanos Grimm”). Después de estas alucinaciones, unas increíbles medusas voladoras llevan al cliente de Parnassus al desierto, momento en que tiene que tomar la decisión. Un hombre sólo ante una decisión binaria: por un lado, la promesa de una revelación se le promete si se atreve a subir una infinita escalera de Jacob desde la que contemplar la infinitud. En el otro lado, el alcohol: un pequeño bar bohemio que el elegante diablo (magistralmente interpretado por Tom Waits) ha instalado en medio de la nada. El borracho elige la opción fácil, y su alma queda en manos de Satán.

Pero Gilliam no es un director austero, al contrario, sus obras se caracterizan por un enorme barroquismo estético. Sus películas siempre son bosques frondosos, pero al final la verdad siempre se esconde en el interior, cuando la aridez de la realidad obliga a mirar hacia otro lado. Desde estas dualidades quijotescas nacidas desde lo más profundo de los sueños, mitos y leyendas, el director lanza dardos hacia nuestra realidad. Porque aún siendo todas sus películas espacios para la magia y el delirio, Terry vive también en este mundo, y es plenamente consciente de sus injusticias y contradicciones. No se trata de un espíritu romántico- su cinismo es a veces existencialista- ni de un moralista místico, sino de una mirada aguda hacia la realidad exterior con la cual el artista intenta mediar con su cualidad imaginativa. Sin embargo, la utopía asoma la cabeza constantemente a través de toda su filmografía: igual que las brujas de Macbeth, Gilliam quisiera invadir el gran castillo de la civilización con este metafórico bosque mágico. Reflejándose en Parnassus, le dice al Diablo “nosotros debemos seguir contando la historia, la gran historia que sostiene al mundo”. En el templo en que discuten, el Diablo propina a Parnassus un duro golpe de realidad, sellando mediante un hechizo la boca de todos los monjes. El mundo sigue existiendo sin las historias y los cantos, pero vacío de significado. La melodía del mantra es cancelada, así humilla el Diablo a Parnassus, como el incesante bramido de la civilización post-industrial ahoga a sus soñadores protagonistas.

La realidad es el espacio del verdadero horror en “Tideland

Toda la maquinaria del control social parece trabajar contra nuestra personal búsqueda de bosques, mareas y desiertos. Nuestros sueños y deseos, nuestras imaginaciones, ya no nacen de la cultura popular como antaño, sino que son cuidadosamente diseñadas y manufacturadas al gusto de la moralidad dominante y las investigaciones de marketing. En este panorama, por supuesto, está la monolítica industria de Hollywood. Este gigante es el máximo arquitecto de mentes, el que define los parámetros estéticos y morales de generaciones enteras; a la vez satisface las bajas exigencias de una masa aborregada. Un próspero negocio capaz de moldear y moldearse, aunque también (por qué no admitirlo) cuna de algunas obras magníficas. Aún con esos méritos, no cabe llevarse a engaño: Hollywood todo lo transforma, lo asimila y lo define dentro de los parámetros del pensamiento dominante. Los distribuidores americanos intentaron cortar el final de “Brazil” para adecuar la película al estándar del happy ending, y cuando Gilliam ha cedido a las concesiones comerciales de Hollywood, ha dirigido su peor película, “El secreto de los hermanos Grimm”.

¿A dónde huir entonces? Cómo conseguir nuestro paseo por aquella la orilla subterránea. Imposible responder. Hölderlin propuso a Hiperión, el ermitaño en Grecia. Una fantasía romántica. En un divertido sketch de los Monty Python, un grupo de ermitaños se reunían para cotillear y discutir las ventajas de la vida fuera de la sociedad. La idea de Gilliam es mucho más radical: el delirio. El delirio como huida última, como triunfo de la imaginación. Una locura luminosa y redentora, que de significado – aún irracional- a la dolorosa y arbitraria naturaleza de la existencia, en un mundo sin mitos ni dioses, ni románticos exaltados y suicidas. El delirio contra la rúbrica del tiempo, salida y umbral de un paraíso imaginario. El espacio del Barón de Munchahussen, la única vía contra el hastío del inválido rey pescador de las leyendas artúricas. La lejana, mitológica isla de Brasil. Un universo de arte, una historia que sostenga el mundo.

Incluso en sus comedias más ligeras, la realidad en el cine de Gilliam siempre está hiperbolizada hacia la estética de lo abyecto, que encuentra la cumbre en la sórdida y dificilísima “Tideland”. Así es como el espíritu del soñador, del Don Quijote irremediablemente atrapado en los magníficos universos de su mente, representa al mundo y sus constantes decepciones. La locura es entonces el camino para que el soñador encuentre finalmente el refugio que siempre ha buscado, el paraíso de criaturas alucinantes, hijas del sueño y el delirio. Esta búsqueda es antigua:  los griegos utilizaban alucinógenos para obtener visiones que dieran sentido al mundo, como lo hacen todavía algunas culturas chamánicas en Asia y América. En occidente, donde la civilización tanto ha “avanzado”, encontramos interés en estas cuestiones por parte de escritores como Thomas DeQuincey, cuyo libro “Confesiones de un opiófago inglés” testimonia sus viajes psiconáuticos por el interesante e intenso mundo del opio, una locura transitoria que le permite viajar por sus adentros hacia la búsqueda de una significación profunda. Hubo más, como el tristemente infravalorado Marqués de Saint-Denys, más célebre por su estudio del chino que por sus investigaciones oníricas en “Les Rêves et les moyens de les diriger”.



El austero manicomio de “Doce monos

Pero la locura es también la miseria, la conciencia de la derrota. Los pasillos austeros del manicomio de “Doce monos”, la terrible injusticia de la lobotmía de Sam Lowry en “Brazil”, la mendicidad final del Dr. Parnassus. El delirio es la única salida porque la sociedad es un mastodonte deshumanizado y tecnocrático, un espacio de hormigón que nunca dejará paso ni al bosque, ni a la marea ni al desierto, hasta que caiga la última bomba.

Por eso el arte, como el de Terry Gilliam, apuesta por el delirio para que podamos mantener la cordura. Porque aún sin dioses ni mitos, la fantasía de la creación cinematográfica permite a la vez vías de evasión y espacios de reflexión. Por lo demás, la tiranía del día al día se empeña en persistir: facturas que pagar, días que madrugar, ganas de volar y cuarenta canales de mierda para elegir en la tele.

How to Kill Your Neighbor’s Dog

Publicado: enero 20, 2011 en Noticias

Director: Michael Kalesniko

Reparto: Kenneth Branagh, Robin Wright Penn, Suzi Hofrichter, Lynn Redgrave, Jared Harris, Peter Riegert, David Krumholtz, Jonathan Schaech

Año: 2002

País: Estados Unidos

Distribuidora en España: MangaFilms (descatalogado :-) )

 

El mundo es un escenario, pero el reparto de la obra es pésimo. Todos lo sabemos. En esta pequeña comedia independiente americana, Kenneth Branagh interpreta a un dramaturgo que tiene que lidiar con todos los actores de su vida, con las neuras de cada cual y las suyas propias. Por si los problemas de inspiración para su nueva obra no fueran bastantes, tiene que aguantar a su entusiasta y adorable mujer, que sería la mujer perfecta si su reloj biológico no le sonara con la urgencia de tener una criatura. Y esto, al dramaturgo no le hace gracia alguna. Menudo empeño que tiene la gente en reproducirse, con lo tranquilo que se está sin más responsabilidades que tu propia existencia.

 

Los problemas no terminan ahí. Nuestro protagonista descubre que un hombre muy extraño pasea por su barrio haciéndose pasar por él, y por si este misterioso vecino no acaba de desquiciarle, lo hará la familia de la casa de al lado, que ha adoptado a un odioso perro que ladra por las noches. A mí me encantan los animales, aunque soy más de gatos claro, pero lo cierto es que cuando intento dormir y ladra el perro del vecino, fantaseo con acribillarlo con un rifle.

Esta no es una de las películas más originales que encontraréis en este blog. De hecho, se trata de una comedia con una estructura lineal y muy bajo presupuesto, rodada en formato televisivo (4:3). Pero eso es lo de menos, porque la falta de plata agudiza el ingenio, y esta comedia es el perfecto ejemplo. Grandes actuaciones y un guión lleno de humor negro y mala baba, pero con la elegancia sutil que uno esperaría de alguien como Woody Allen. Tiene muchas escenas llenas de mala leche, inclusives algunos monólogos del misántropo protagonista que arrancan más de una carcajada.

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Password: tehparadox.com

Subtítulos: http://www.opensubtitles.org/es/subtitles/91740/how-to-kill-your-neighbor-s-dog-es

La cena del miedo

Publicado: enero 19, 2011 en Noticias

Me alegra que en los medios de tirada nacional aparezcan opiniones como esta en torno a la Ley Sinde y sus defensores. Un artículo largo pero muy interesante que explica cómo andan en el lobby de los derechos de autor y la censura.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/cena/miedo/reunion/ministra/Sinde/elpepucul/20110112elpepucul_8/Tes